miércoles, 2 de enero de 2019

CAP III. LA ACTIVIDAD LIBERADORA DE JESÚS. A) EL NUEVO ÉXODO.

La alusión al éxodo aparece ya en la localización de Juan Bautista en el desierto (Mc 1,4  ), y los textos que se citan para presentar su figura (Mc 1,2s) anuncian la obra del Mesías como la realización del éxodo. Las multitudes del país judío <<salen>> (Mc 1,5) de su sociedad para responder a la llamada de Juan. La sociedad judía aparece así como la tierra de opresión de la que Dios llama a salir por medio del profeta.

El río Jordán, frontera de la antigua tierra prometida, es el lugar donde Juan realiza su bautismo (Mc 1,5), y en Jn 10,40  Jesús pasa al otro lado del río, como antaño los israelitas, pero en dirección contraria, porque, en su fase histórica, <<la tierra prometida>>, es decir, la comunidad de Jesús, se situará fuera del judaísmo.

Después de su bautismo, Jesús aparece en <<el desierto>> (Mc 1,12s par.). No se trata de un desierto geográfico, sino simbólico, como lo muestra la calidad de sus habitantes (Satanás, las fieras, los ángeles); de hecho, los <<cuarenta días>> que pasa Jesús en él representan el tiempo de su vida pública, en paralelo con los <<cuarenta años>> que pasó Israel en el desierto. De este modo, toda la obra de Jesús se presenta como un éxodo liberador, hasta llegar como pionero, con su muerte-resurrección, a la <<tierra prometida>> más allá de la historia. La imagen del <<desierto>> representa así la ruptura radical de Jesús con los valores de la sociedad opresora, por haber asumido los que llevan al hombre a su plenitud.

En Mateo, ya desde los episodios de la infancia se alude al éxodo de Jesús (2,15: <<De Egipto llamé a mi Hijo>> ), y Herodes es descrito con los rasgos del faraón opresor (2, 13.16).

Otros muchos detalles de los evangelios se inspiran en las categorías del éxodo: la impropia denominación <<el mar>>, empleada por Mateo, Marcos y Juan para designar el lago de Galilea (Mc 1,16 ; Mt 13,1; Jn 6,1, etc) alude al mar Rojo, que atravesó Israel para salir de la esclavitud y encaminarse a la tierra prometida. En estos tres evangelistas, la tierra de esclavitud es el país judío, es decir, la ideología del judaísmo y las instituciones que la encarnan; <<la tierra prometida>>, en su fase histórica, es la nueva comunidad humana, fuera de las <<fronteras>> de Israel. Los evangelistas afirman así, por una parte, la universalidad de la sociedad nueva, y por otra, que hay que salir de las categorías del judaísmo para poder ser libre. Lucas expresa la misma idea hablando del éxodo definitivo que ha de realizar Jesús a partir de Jerusalén (Lc 9,31 ), aludiendo a su muerte,y del que han de realizar sus discípulos en la historia fuera de la institución judía (Hch 1,8 ).

En algunos episodios aluden los evangelistas a textos del Antiguo Testamento relativos al éxodo de Egipto (Mc 8,23: <<cogiéndolo de la mano, lo sacó de la aldea>> . ; cf. Jr 31,32 JEREMÍAS. CAPÍTULO 31.) o de Babilonia (Mc 7,32: <<sordo y tartamudo, etc >>; cf. Is 35,5s ISAÍAS. CAPÍTULO 35. ). 

En la curación del leproso, Jesús <<lo empuja fuera>> (Mc 1,43  ), sin que el evangelista haya indicado antes que se encuentren en un lugar cerrado; con esto quiere significar que Jesús lo hace <<salir>> de la categorías religiosas que lo mantenían marginado.

En Juan, la misma salida/éxodo se simboliza con la expulsión de las ovejas, figura del pueblo, fuera del templo (Jn 2,14s ; 10,4 ), centro de la opresión religiosa y política de Israel. Los sinópticos lo expresan con el <<saqueo>> de la casa del <<fuerte>> (Mc 3,27 par.  ); Jesús no pretende reformar la institución judía, radicalmente injusta, sino quitarle su base, liberando al pueblo de su influjo.

La tipología del éxodo penetra todo el Evangelio de Juan. Presenta a Jesús como <<el Cordero de Dios (1,29.36  ), con su doble función de alimento para el nuevo éxodo (6,53-56 , alusión a la eucaristía) y de liberador de la muerte (6,39s ). Al cordero pascual alude el texto de Ex 12,46 ÉXODO. CAPÍTULO 12. citado por Juan con relación a Jesús en la cruz (Jn 19,36: <<No se le romperá ni un hueso>> ). 

Al maná, alimento de los israelitas durante la travesía del desierto, que fue llamado <<pan del cielo>>, opone Jesús el verdadero pan del cielo, que es él mismo (6,51 ), alimento para el nuevo éxodo, que, a diferencia del antiguo, no fracasará con la muerte (6,49s).

Se aprecia la transposición que hacen los evangelistas de los elementos del antiguo éxodo. El nuevo no va a consistir en un desplazamiento local, sino en un rechazo de los principios de la sociedad injusta, que libera al hombre de la opresión que ésta ejerce.

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